Provincia de la “Muerte y Resurrección del Señor”

Israel, Palestina, Jordania y Siria

El nombre de la Provincia hace referencia al misterio central de nuestra Redención y por eso se llama Muerte y Resurrección del Señor, teniendo como lema traditus est propter delicta nostra et suscitatus est propter iustificationem nostram. Murió por nuestros pecados, resucitó para nuestra justificación. Rm, 4, 25. El nombre fue elegido teniendo en cuenta que en el territorio de la Provincia se encuentran los lugares santos donde el Verbo se encarnó en el seno de la Virgen, vivió, murió, resucitó y subió a los cielos.

La Provincia está bajo la protección de Nuestra Señora del Monte de Anjara, cuyo santuario atiende el Instituto en Jordania. Los compatronos son San Luis Rey, en cuya fiesta comenzó la misión en Tierra Santa y Santiago el Mayor martirizado en Jerusalén, Apóstol de España que evangelizó América, donde nació nuestro Instituto.

El P. Buela había leído un dramático pedido de auxilio del Patriarca Latino de Jerusalén, Michel Sabah (véase la nota al final), en favor de los cristianos de Medio Oriente. Nuestro Instituto no tenía ni oro ni plata pero tenía el don precioso de vocaciones misioneras y con ellas podíamos ayudar a los cristianos de Medio Oriente. Sacerdotes del Instituto se encontraron con el Patriarca Sabbah, mientras hacían un semestre de estudios bíblicos en Jerusalén. Hablaron de la posibilidad de poder ayudar como Instituto en Tierra Santa y el Patriarca dijo que necesitaba un profesor de filosofía que pudiera enseñar en francés.

Los caminos de la Providencia son inescrutables. Dios nos daba la gracia de fundar en Tierra Santa, la patria de Nuestro Señor, de la Virgen, de San José, de los apóstoles. ¡Tierra Santa, donde el Verbo se hizo carne y donde murió por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación! ¡Tierra Santa, donde el Sepulcro vacío de Jesucristo testimonia su victoria sobre el pecado y sobre la muerte! ¡Tierra Santa, con Jerusalén, Madre de todas las Iglesias!

Comenzamos nuestra misión en el seminario del Patriarcado Latino de Jerusalén lo cual fue una gracia particular de la Providencia porque el seminario es el centro de la vida del Patriarcado. El P. Marcelo Gallardo llegó a Tierra Santa el 25 de agosto de 1993. Desde el seminario pudimos conocer mejor la cultura de Medio Oriente, la rica tradición de los cristianos árabes, los problemas de la región y a través de los seminaristas conocer a las familias, las distintas parroquias y a todos los sacerdotes del Patriarcado Latino que en un momento u otro pasaban por el seminario. Nuestra presencia en el seminario hizo más fácil nuestra inculturación en el Patriarcado y en el mundo árabe en general. A partir del segundo año comenzamos a enseñar también en el seminario de los franciscanos en Belén y eso nos abrió las puertas de la Custodia de Tierra Santa.

En 1994 llegó el P. Eugenio Elías también para ayudar en el seminario. Todos los sacerdotes que fueron llegando se dedicaron los primeros años al estudio del árabe, en Egipto en el centro de los combonianos del Cairo o en Tierra Santa con profesores particulares. Ahora, gracias a Dios tenemos nuestra propia escuela de árabe en Alejandría. Los obispos de la región aprecian el esfuerzo en el estudio de la lengua y gracias a eso pudimos poco a poco comenzar con nuevos apostolados.

En 1995 con el P. Tristán Pérez y el P. Carlos Pereira se comenzó con nuestra misión en Egipto, ayudando en el seminario de los franciscanos de la provincia copta y estudiando el árabe. Nos aceptó el obispo del Vicariato Latino de Alejandría, Mons. Egidio Sampieri y desde allí surgieron las nuevas misiones que ahora tenemos en Egipto. El apostolado en Egipto creció mucho con los años y Dios lo ha bendecido con muchas vocaciones sacerdotales y religiosas. En 1996 comenzamos con nuestro primer monasterio contemplativo en Ortás, en el histórico lugar del Huerto de Salomón.

El 1 de octubre de 1995 llegaron también las SSVM y comenzaron a estudiar la lengua y a ayudar en una obra de misericordia. Dios las ha bendecido también en estos años con fundaciones y vocaciones. Ha sido un don especial de Dios el haber podido trabajar apostólicamente en Medio Oriente con las Servidoras y dar testimonio Familia Religiosa del Verbo Encarnado, incluso en obras tan representativas como el Hogar Niño Dios de Belén.
Fueron llegando más sacerdotes y religiosos a Tierra Santa y a Egipto. El P. Romanelli fue el primer seminarista enviado a la misión, comenzó los estudios de árabe, fue ordenado diácono e incardinado en Egipto y luego como sacerdote comenzó la misión en Jordania, Mádaba con el P. Hugo Alaniz.
En 1996 comenzó nuestra misión en Boma, Sudán, dependiendo de nuestra provincia. El P. Carlos Ferrero, hoy párroco de Pafos, en la isla de Chipre, comenzó con la primera misión en el África negra.

La Providencia ha querido que se nos confiaran misiones emblemáticas como las de Gaza, Irak (en Bagdad y en el seminario Caldeo de Erbil) y Siria (Alepo) y que podamos contar en estos momentos con dos provincias en Medio Oriente, el norte de África y Tanzania. La provincia de Nuestra Señora del Destierro comprende la misiones presentes en Egipto, Túnez, Irak y Tanzania mientras que la provincia de la Muerte y Resurrección del Señor comprende nuestras misiones en Tierra Santa (Israel y Palestina), Jordania, Siria y Chipre. O sea, estamos en nueve países.

Desde 1993 colaboramos en el Seminario del Patriarcado Latino con la impartición de clases, dirección espiritual, predicación de ejercicios espirituales, acompañamiento de los seminaristas, embellecimiento de la liturgia. Desde1994 ayudamos también en el seminario de la Custodia franciscana con la enseñanza de la filosofía y también en algunas ocasiones con la atención espiritual de los seminaristas.

En la Provincia de la “Muerte y Resurrección del Señor” estamos a cargo de tres parroquias: parroquia Sagrada Familia en Gaza, Palestina, parroquia Nuestra Señora de la Visitación en Jordania, Anjara, Jordania y la parroquia San Pablo Apóstol, en Pafos, Chipre. Nuestros misioneros presentes en Beit Jala ayudan también frecuentemente con confesiones y celebración de misas en las parroquias de la zona de Belén y otras de Palestina, También en Jordania se ayuda con confesiones y misas en diversas parroquias.
En Alepo, Siria, nuestros misioneros se encargan del apostolado en la catedral latina, llevan adelante una residencia para jóvenes universitarios y ayudan a muchas familias en dificultad, visitándolas en sus hogares en zonas muchas veces peligrosas y llevándoles el consuelo espiritual y material.

En Belén, junto con las Servidoras, colaboramos desde los comienzos en el “Hogar Niño Dios” que socorre niños discapacitados y en necesidad. La obra acoge actualmente a unos 25 niños y mujeres discapacitadas. A los niños se los acoge como hijos, para siempre, por lo que desde el comienzo la obra incluía un espacio distinto para los varones adultos que no pueden vivir con las niñas y las mujeres. Gracias a Dios iniciaremos prontamente este segundo hogar.
Nuestra parroquia de Anjara acoge a niños y jóvenes de ambos sexos con familias en dificultad. Los padres se encargan de los varones y las hermanas de las mujeres y de los varones pequeños. Son aproximadamente 30 los niños y jóvenes que se encuentran con nosotros y algunos de ellos ya están en la universidad.

Las obras de misericordia atraen voluntarios de todo el mundo que hay que ayudar y atender para que la experiencia del voluntariado los ayude humanamente y sobrenaturalmente. Entre los voluntarios hay muchos casos de conversiones e incluso varios han decidido consagrarse a Dios.

Una mención especial requiere el apostolado con los peregrinos. Según nuestras posibilidades de tiempo y espacio acogemos y acompañamos a muchos peregrinos: religiosos nuestros, familiares, amigos y los mismos voluntarios que siempre quieren peregrinar a los lugares santos. La parroquia de Anjara es también un Santuario Mariano, de Nuestra Señora del Monte, por lo cual atención de los peregrinos ocupa un lugar importante en el apostolado.

En Jordania el P. Hugo Alaniz es el encargado del apostolado con los cristianos de las cárceles entre los cuales se encuentran cristianos árabes y también muchos extranjeros. Se ha podido ayudar a mucha gente dentro de las prisiones e incluso fuera se ha ayudado a muchos para que vuelvan a sus respectivos países.

En Chipre la parroquia lleva adelante un “Hospicio” en el que se da asistencia médica y cuidados paliativos a enfermos terminales. El servicio es gratuito y la obra asocia también a muchos voluntarios y benefactores que dedican mucho tiempo para que se lleve adelante. Caritas parroquia ayuda también semanalmente a muchas familias, entre ellas varias de refugiados.
De manera especial en Medio Oriente, donde muchas es no es posible predicar abiertamente de palabra las Obras de misericordia nos dan la posibilidad de predicar la caridad de Cristo con las obras.

Vivimos momentos muy difíciles y muy crueles en los que nos damos cuenta la gracia que significa aportar nuestro granito de arena para sostener y ayudar a los cristianos en Medio Oriente y dar testimonio de Jesucristo junto con ellos en un mundo mayoritariamente islámico o judío. Son también tiempos gloriosos para la Iglesia que resplandece en sus mártires.

El 6 de mayo de 2010 la Virgen del Monte de Anjara, Patrona de nuestra provincia, lloró lágrimas de sangre, como un anuncio de lo que estaba por venir con la mal llamada primavera árabe. El Verbo Encarnado nos conceda consolar su corazón, siendo santos religiosos, fieles a nuestro carisma, para gloria de Dios y salvación de las almas.

«¡Debéis venir a Jerusalén! Tenéis la obligación de visitar la Iglesia Madre. Los que viven allí encuentran todavía dificultades; los tiempos son todavía difíciles. (...) Las Iglesias de Oriente y Occidente necesitan constructores de paz y de perdón»; cf. L’Osservatore Romano, n. 11, del 15 de marzo del 1991, p. 11 (137).